Pozí, lavada de manos total (que ni Poncio ni Pilatos, los dos juntos) y tocada de narices en toda la regla. Eso es lo que han hecho los ministros de Exteriores británico y español. ¿Qué pasa? ¿Que los pescadores y los polis llanitos no se entienden?. Pos nada, niños, hay que llevarse bieeeeen, no pelearseee, hay que compartiiiiir, darse la maniiiita. ¡¡¡¡Y UN COJÓN DE PATO DEL LAGO!!!!
Ya escribí sobre el tema de la soberanía de las aguas de la Bahía de Algeciras, en un incidente de los polismen de la roca con los meningrín. Ahora que los gayumberos están sacando tabaco como locos otra vez y el negocio en el Peñón va bien, pos los polismen se aburren y se han empeñao en buscarle los tres pies al gato, y andan a la gresca con los pescadores, con la pobre excusa de que no usan artes adecuadas.
Y es que tienen razón, porque mire usté, la Comunidad Económica Europea no tenía que haber eliminado determinados tipos de redes, sino que tenía que haber organizado cursillos para pescadores, no sé, como uno de baile con sirenas, o pintura al agua, o análisis de la obra muerta del Titanic, o de deconstrucción de un jurel. Pero... no, no le hizo caso la CEE a los del FOREM -que saben tela de organizar cursillos- y se empeñaron en eliminar sistemas no adecuados de captura de peces. Y ahora pasa lo que pasa, que los pescadores de la zona no entienden de artes. Y por supuesto el primer ministro de la Roca sí sabe de eso (porque tiene mucho er joío). ¿Cómo, me pregunto yo, va a permitir este señor que ignorantes pescadores que sólo saben de peces, mareas y no irse a pique con un levante malo naveguen por las AGUAS TERRITORIALES ESPAÑOLAS? ¿Qué imagen estamos ofreciendo al resto del mundo? Él, cuan capitán pirata enardecido, lucha por lo que no es suyo, ni ha sido, ni será, pero que piensa quedarse pa él pa siempre. Ya sabéis eso que se dice que "a bahía revuelta, pierden los pescadores, fijo".
Pero si haya algo claro en todo esto es que el ministro de exteriores no va a mover un dedo para reivindicar lo que es nuestro. Y como sigan así los indeseables que tenemos por políticos, dentro de nada no van a poder salir ni los ferrys pa Ceuta, porque vamos a ser los españoles los que no tengamos más aguas territoriales que las de nuestro puerto -o sea, el de Agesira mare-, y las demás pa los llanitos. Guste o no, el tratado de Utrecht sigue vigente, y por ese mismo tratado, no debería ni estar la frontera abierta por tierra: NO SE LES RECONOCE MÁS AGUAS TERRITORIALES QUE LAS DE SU PUERTO -con una aclaración, hablamos del puerto de Gibraltar en la fecha de la firma del tratado y no el actual, que se mete bien metido en la Bahía-.
Pero mientras los españoles perdemos el tiempo en reclamar la soberanía, los ingleses siguen haciéndose los locos (cosa en la que son verdaderos expertos); así ellos pueden mantener su "lavadora" por más tiempo, mientras nosotros, como buenos gilipollas, vamos a la pérfida Albión a que estos hijos de la Gran Bretaña nos toreen mejor que José Tomás. Porque el verdadero interés del Reino Unido por Gibraltar es tener un lavadero de dinero en una Europa que dice ser inflexible con los paraísos fiscales (y menos mal, porque entonces Andorra o Luxemburgo se las verían y desearían).
Que como suele ocurrir, siempre paga el que menos culpa tiene, el culpable sale de rositas y apropiándose de lo que no es suyo, y los políticos españoles demuestran la clase de "perroflautas" que son. Lo único bueno de todo esto lo van a sacar los meningrín, que me da a mí el barrunto que les tienen ganas a los polismen y se van a poder desquitar una miajilla (o eso espero).
Otro día os hablaré de cómo deconstruir un jurel, que yo sí hice el cursillo del FOREM.
miércoles, 30 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
Bomberos
Hoy he estado viendo un vídeo en Facebook. Lo ha colgado un amigo bombero, y en este vídeo se denuncia la situación precaria en la que se encuentran los bomberos de Madrid (y todos los de este país).
Los que me conocen saben cuanto me gusta bromear con el tema de bomberos y sus mangueras, que si son "el cuerpo" de los bomberos, que si voy a abrir todos los grifos a ver si nos inundamos y vienen, etc., pero hoy me voy a poner seria. Hoy quiero romper una lanza en favor de ese grupo de personas increíbles que se juegan la vida por los demás y lo consideran "su trabajo", que son capaces de tirarse horas y horas dentro de un camión, pasando frío, en pleno día de Navidad, mal comiendo a base de bocadillos y aguantando los malos humos de más de uno y una (entre los que me incluyo, por supuesto), pero que no se van hasta que el trabajo no está terminado, que siguen formándose y entrenándose para que ninguna situación les pille totalmente de sorpresa. ¡¡¡¡Y ENCIMA MAL PAGADOS!!!!. Eso sin contar la faceta solidaria de prestar sus cuerpos a calendarios varios para asociaciones múltiples, que mientras algun@s nos recreamos en lo físico, ellos piensan en el bien que puedan hacer.
Hoy le preguntaba a otro amigo bombero qué siente cuando tiene que asistir a un accidentado, o tiene que apagar un incendio, o les llaman y no saben exactamente qué se van a encontrar. Me decía que se siente estresado, porque nunca saben cómo va a ir la cosa, que en el camión va pensando en todo lo que se puede encontrar y en cómo actuar cuando lleguen. También le comenté que era un bombero experimentado, a lo que me respondió que en este trabajo, nunca se es lo bastante experimentado. Se quejaba de los novatos, de los que se piensan que por hacer un examen ya lo saben todo y no quieren escuchar a los más antiguos. Porque en este tipo de trabajo, la experiencia SÍ es un grado, o por lo menos eso pienso.
Coincido con él plenamente, porque no creo que ninguno queramos que en una situación límite venga alguien totalmente inexperto a sacarnos las castañas del fuego (muy a cuento, por cierto). Se habla de que si tiene que haber bomberos voluntarios, que así no cuestan porque no cobran. Yo, que los he visto y tenido por aquí más de una vez, no me imagino lo que nos hubiera pasado si en vez de venir un bombero en condiciones nos mandan a un voluntario. Para los que habéis tenido la suerte de no necesitar sus servicios, no habéis tenido la oportunidad de verlos trabajar, metiendo el camión por calles estrechas, de la rapidez con la que desenrollan mangueras, las conectan entre sí, las conectan al camión y se ponen manos a la obra. Todo eso bajo la lluvia, con trajes que no facilitan el movimiento, botas, cascos, la radio enganchada al hombro y no sé que más, la gente desesperada a su alrededor, entorpeciendo (y yo la primera), quejándonos por la tardanza, cuando en realidad están intentando solucionar todos los desaguisados con el mínimo personal.
Porque esa es otra: los pollos en que nos vemos por culpa de la mala gestión de politiquillos corruptos e inútiles, que se han repartido el dinerito entre ellos y que cuando te hace falta un bombero, no llaman a personal de refuerzo para no pagar horas extras. De pena, como siempre en este país. Ahora con los recortes, pues hala, más de lo mismo: mientras los politicastros están repantingados en sus poltronas, los bomberos de este país estarán jugándose la vida en incendios, accidentes de camiones con mercancías peligrosas, echando abajo cornisas y elementos ornamentales que han destrozado viento y lluvia (aparte de que están mal construidos, por supuesto, porque el dinero se lo han comido los de la poltrona), rescatando a gente en inundaciones -aquí nos sacan el agua, que no es poco-, en accidentes de tráfico y en otras muchas acciones arriesgadas, cobrando una puta mierda... pero ellos seguirán diciendo que "sólo hacen su trabajo". CON DOS COJONES.
Creo que nunca les estaré lo bastante agradecida por la infinidad de veces que nos han ayudado, no sólo con las bombas, sino con su mera presencia: el verlos aparecer nos tranquiliza, porque sabemos que estamos en buenas manos, y que alguien nos va a sacar del atolladero. No hay palabras para expresar el alivio de ver a mi camión favorito (el R-29) aparecer por la esquina, cuando los demás responsables (Ayuntamiento, MOPU y demás chusma) dan la espantada por respuesta. A todos los bomberos del parque de Guadacorte (y por extensión a los del resto del país)...
P.D.: Ahora que no llueve, si subo un gato al eucalipto que tengo en casa y no lo dejo bajar..... ¿venís los del parque de Guadacorte a bajar al gatito? :-)))
Los que me conocen saben cuanto me gusta bromear con el tema de bomberos y sus mangueras, que si son "el cuerpo" de los bomberos, que si voy a abrir todos los grifos a ver si nos inundamos y vienen, etc., pero hoy me voy a poner seria. Hoy quiero romper una lanza en favor de ese grupo de personas increíbles que se juegan la vida por los demás y lo consideran "su trabajo", que son capaces de tirarse horas y horas dentro de un camión, pasando frío, en pleno día de Navidad, mal comiendo a base de bocadillos y aguantando los malos humos de más de uno y una (entre los que me incluyo, por supuesto), pero que no se van hasta que el trabajo no está terminado, que siguen formándose y entrenándose para que ninguna situación les pille totalmente de sorpresa. ¡¡¡¡Y ENCIMA MAL PAGADOS!!!!. Eso sin contar la faceta solidaria de prestar sus cuerpos a calendarios varios para asociaciones múltiples, que mientras algun@s nos recreamos en lo físico, ellos piensan en el bien que puedan hacer.
Hoy le preguntaba a otro amigo bombero qué siente cuando tiene que asistir a un accidentado, o tiene que apagar un incendio, o les llaman y no saben exactamente qué se van a encontrar. Me decía que se siente estresado, porque nunca saben cómo va a ir la cosa, que en el camión va pensando en todo lo que se puede encontrar y en cómo actuar cuando lleguen. También le comenté que era un bombero experimentado, a lo que me respondió que en este trabajo, nunca se es lo bastante experimentado. Se quejaba de los novatos, de los que se piensan que por hacer un examen ya lo saben todo y no quieren escuchar a los más antiguos. Porque en este tipo de trabajo, la experiencia SÍ es un grado, o por lo menos eso pienso.
Coincido con él plenamente, porque no creo que ninguno queramos que en una situación límite venga alguien totalmente inexperto a sacarnos las castañas del fuego (muy a cuento, por cierto). Se habla de que si tiene que haber bomberos voluntarios, que así no cuestan porque no cobran. Yo, que los he visto y tenido por aquí más de una vez, no me imagino lo que nos hubiera pasado si en vez de venir un bombero en condiciones nos mandan a un voluntario. Para los que habéis tenido la suerte de no necesitar sus servicios, no habéis tenido la oportunidad de verlos trabajar, metiendo el camión por calles estrechas, de la rapidez con la que desenrollan mangueras, las conectan entre sí, las conectan al camión y se ponen manos a la obra. Todo eso bajo la lluvia, con trajes que no facilitan el movimiento, botas, cascos, la radio enganchada al hombro y no sé que más, la gente desesperada a su alrededor, entorpeciendo (y yo la primera), quejándonos por la tardanza, cuando en realidad están intentando solucionar todos los desaguisados con el mínimo personal.
Porque esa es otra: los pollos en que nos vemos por culpa de la mala gestión de politiquillos corruptos e inútiles, que se han repartido el dinerito entre ellos y que cuando te hace falta un bombero, no llaman a personal de refuerzo para no pagar horas extras. De pena, como siempre en este país. Ahora con los recortes, pues hala, más de lo mismo: mientras los politicastros están repantingados en sus poltronas, los bomberos de este país estarán jugándose la vida en incendios, accidentes de camiones con mercancías peligrosas, echando abajo cornisas y elementos ornamentales que han destrozado viento y lluvia (aparte de que están mal construidos, por supuesto, porque el dinero se lo han comido los de la poltrona), rescatando a gente en inundaciones -aquí nos sacan el agua, que no es poco-, en accidentes de tráfico y en otras muchas acciones arriesgadas, cobrando una puta mierda... pero ellos seguirán diciendo que "sólo hacen su trabajo". CON DOS COJONES.
Creo que nunca les estaré lo bastante agradecida por la infinidad de veces que nos han ayudado, no sólo con las bombas, sino con su mera presencia: el verlos aparecer nos tranquiliza, porque sabemos que estamos en buenas manos, y que alguien nos va a sacar del atolladero. No hay palabras para expresar el alivio de ver a mi camión favorito (el R-29) aparecer por la esquina, cuando los demás responsables (Ayuntamiento, MOPU y demás chusma) dan la espantada por respuesta. A todos los bomberos del parque de Guadacorte (y por extensión a los del resto del país)...
¡¡¡GRACIAS!!!
P.D.: Ahora que no llueve, si subo un gato al eucalipto que tengo en casa y no lo dejo bajar..... ¿venís los del parque de Guadacorte a bajar al gatito? :-)))
domingo, 17 de julio de 2011
¿Qué parte del "no" es la que no entiende, la "n" o la "o"?
Suena a cachondeo, pero no lo es. Ya sabéis que me tocan lo huevarios bien tocaos lo de Timofónica, especialmente cuando llaman para dar por saco, pero esto ya es cansino. Mientras escribía la entrada del libro, yo aquí en mi jardín, fresquita y relajada, me han llamado los del 1004 de los cojones. Cuando me vengo al jardín me traigo los teléfonos (fijo y móvil) por si llama alguien (si no llama nadie, mejor). Pues bien, me llaman al móvil, corto la llamada, me vuelven a llamar, vuelvo a cortar y lo hacen una tercera vez y vuelvo a cortar. No es la primera vez (ni la última, estoy segura) que lo hacen. Me suelen llamar cada 3 semanas chispa más o menos. El caso es que siempre corto la llamada, pero una de las veces me dije -ilusa de mí- "si la contesto me dejarán en paz". Y UNA MIERDA PA MÍ. Me sale la sudamericana de turno (últimamente siempre me llaman mujeres, se pensarán que soy lesbi o que no les colgaré tan fácil por aquello de la solidaridad femenina) preguntando si soy la titular y si me quiero cambiar de compañía, que si las tarifas más baratas, que si me dan un teléfono nuevo, que si con el teléfono me dan un maromo pa ponerle los cuernos al shurri (si dieran eso lo mismo me cambiaba), en fin, que me dan de todo, pero sobre todo me dan un por culo increíble. Cuando digo que no, que no cambio, que no quiero saber nada de Timofónica (Movistar ahora, misma pandilla de ladrones con otro nombre) y que quién narices les ha dao mi número de móvil, la muy petarda va y me insiste en lo que ya me ha dicho antes. Vuelvo a decir que no -esta vez menos amable que al principio-, repito lo dicho -con más mala leche-, y la gachí me sigue insistiendo!!!! Creo que le pagan por cada vez que lee el papelito con las ofertas: dos veces 3 euros, 5 veces 10€, o algo por el estilo. Cuando ya ma tocao los huevarios, los cojones, las narices y todo lo que se pueda tocar, le suelto un NO rotundo... y sigue la mu cabrita!!! Ya me pongo borde del todo (mi estado natural es borde a medias) y le pregunto que "¿Qué parte del NO es la que no entiende, la "N" o la "O"?" y va la mu gilipollas y me dice que no me entiende. ¿Cómo coño me vas a entender si no me escuchas?. Llegados a este punto, digo adiós (mi padre me enseñó buenos modales, lo malo es que se me han olvidao) y cuelgo. 3 semanas más tarde, han cambiao a la sudaca o a la gachí se le ha olvidao (lo mismo se le mueren más neuronas que a mí) y me vuelven a dar por saco. Ya no hago la tonta otra vez y no contesto, pero me jode que me llamen tres o cuatro veces. Si te corto es porque no quiero o no puedo hablar contigo (en este caso, siempre lo primero).
Ahora nos ponemos en el caso opuesto: tengo que llamar al 1004. Hace unos días, un menda con una excavadora no midió la altura de los cables de teléfono en la calle de al lado, y se los llevó por delante (por supuesto los cables están medio colgando de poste a poste, y eso que hay arquetas de teléfono para meter el cableado por el suelo). Llama un vecino afectado al 1002, vienen y le dicen que los otros cables que se han caído pero no cortado, tienen que venir otros a repararlos, que hay que llamar al 1004, porque eso no es cosa de ellos y no pueden dar parte de avería (bravo por los técnicos de los cojones). Uno de los vecinos, que es guiri, me pide si yo puedo llamar, que él lo hace pero no se entera de lo que dicen. Llamo y es una de estas centralitas automáticas. Me costó tres intentos para que entendiera "cables rotos en calle las alondras", y eso que lo pronuncié en perfecto castellano, hasta con acento de Valladolid que puse; cuando me pide un número de teléfono, doy mi fijo, y me salta que mi fijo no es válido, manda cojones, todo porque lo cambié a Vodafone. Vuelvo a intentarlo y esta vez si cuela, pero no me admiten dar el parte para la calle de al lado, sino para la mía. Le explico al operador (esta vez persona y por supuesto, sudamericano) que soy la vicepresidenta de la comunidad de propietarios (no puedo siquiera escribirlo sin que me dé la risa) y que llamo en nombre de varios vecinos: nada. Ni de coña marinera. Le digo al menda lo que pasa, que mi teléfono está bien, que es en otra calle y que son cables colgando a la altura de mi cabeza, que soy bajita, y que los cables están encima de una vivienda. Vuelta la burra al trigo, que si mi teléfono es Vodafone y los tengo que llamar a ellos y que no es en mi calle. Tocada de huevarios mortal. Me cojo un cabreo de campeonato y le dijo al menda que si quiere que tome nota, pero que pienso decirle a todos y cada uno de los vecinos afectados que vayan a poner una reclamación en la oficina del consumidor. Y por supuesto, le cuelgo sin despedirme (ya os he dicho que me he olvidado de mis modales).
Mando un e-mail al vecino guiri y le explico lo que pasa. Me caí de culo cuando me responde que había llamado un amigo hispano-parlante desde su fijo y que le dijeron que ya había un parte de avería dado por un usuario. Lo más gracioso es que él era el primero de los vecinos afectados que había llamado. PA MATARLOS.
Resumiendo, me costó la llamada desde el móvil, un tiempo precioso, un cabreo monumental, quedar mal con los vecinos y la correspondiente tocada, para que el idiota que me atendió diera parte cuando a él le salió de las narices.
En fin, como dijo alguien más sabio que yo: "con Telefónica hemos topado". Manda güevos.
Ahora nos ponemos en el caso opuesto: tengo que llamar al 1004. Hace unos días, un menda con una excavadora no midió la altura de los cables de teléfono en la calle de al lado, y se los llevó por delante (por supuesto los cables están medio colgando de poste a poste, y eso que hay arquetas de teléfono para meter el cableado por el suelo). Llama un vecino afectado al 1002, vienen y le dicen que los otros cables que se han caído pero no cortado, tienen que venir otros a repararlos, que hay que llamar al 1004, porque eso no es cosa de ellos y no pueden dar parte de avería (bravo por los técnicos de los cojones). Uno de los vecinos, que es guiri, me pide si yo puedo llamar, que él lo hace pero no se entera de lo que dicen. Llamo y es una de estas centralitas automáticas. Me costó tres intentos para que entendiera "cables rotos en calle las alondras", y eso que lo pronuncié en perfecto castellano, hasta con acento de Valladolid que puse; cuando me pide un número de teléfono, doy mi fijo, y me salta que mi fijo no es válido, manda cojones, todo porque lo cambié a Vodafone. Vuelvo a intentarlo y esta vez si cuela, pero no me admiten dar el parte para la calle de al lado, sino para la mía. Le explico al operador (esta vez persona y por supuesto, sudamericano) que soy la vicepresidenta de la comunidad de propietarios (no puedo siquiera escribirlo sin que me dé la risa) y que llamo en nombre de varios vecinos: nada. Ni de coña marinera. Le digo al menda lo que pasa, que mi teléfono está bien, que es en otra calle y que son cables colgando a la altura de mi cabeza, que soy bajita, y que los cables están encima de una vivienda. Vuelta la burra al trigo, que si mi teléfono es Vodafone y los tengo que llamar a ellos y que no es en mi calle. Tocada de huevarios mortal. Me cojo un cabreo de campeonato y le dijo al menda que si quiere que tome nota, pero que pienso decirle a todos y cada uno de los vecinos afectados que vayan a poner una reclamación en la oficina del consumidor. Y por supuesto, le cuelgo sin despedirme (ya os he dicho que me he olvidado de mis modales).
Mando un e-mail al vecino guiri y le explico lo que pasa. Me caí de culo cuando me responde que había llamado un amigo hispano-parlante desde su fijo y que le dijeron que ya había un parte de avería dado por un usuario. Lo más gracioso es que él era el primero de los vecinos afectados que había llamado. PA MATARLOS.
Resumiendo, me costó la llamada desde el móvil, un tiempo precioso, un cabreo monumental, quedar mal con los vecinos y la correspondiente tocada, para que el idiota que me atendió diera parte cuando a él le salió de las narices.
En fin, como dijo alguien más sabio que yo: "con Telefónica hemos topado". Manda güevos.
Prométeme que serás libre
Lidia siempre me sugiere temas para el blog, y siempre se me olvida lo que me sugiere. No es nada personal, es que ya las neuronas de una no son lo que eran, y se me están muriendo a puñaos, como los chanquetes. Ni sudokus, ni juegos de Wii para la mente, ni pollas en vinagre. Se mueren y punto. De lo poco que me acuerdo es que me pide que cuando lea un libro y sea interesante, lo comente. En verdad, lo que quiere es que se lo resuma, porque es mu floja y no se los lee. Es como el que ve la peli para no leerse el libraco. Otra excusa para no hacer estos resúmenes es que si tuviera que escribir una entrada por cada libro que me leo (o releo), tendría el récord Guiness de entradas en un blog.
En fin, que me he sentado hoy en mi jardín al fresquito (cosa que no hace todo los días y menos con poniente) y me ha dao por escribir en vez de leer -y así le doy un descansito a Oscar Wilde y sus obras de teatro en perfecto inglés, of course-.
El libro de hoy es "Prométeme que serás libre" de Jorge Molist. Trochaco de un montoncillo de páginas y que, nada más leer el primer capítulo, tuve que dejarlo. No porque fuera malo, sino porque me harté de llorar. La historia es un poco triste, pero es preciosa. Ya os digo que con las primeras 20 páginas lloraba a moco tendido. El libro está ambientado en Barcelona en el año 1492. Jorge Molist refleja la situación política tan compleja, no sólo en Cataluña sino en toda España, y la situación social aún más difícil de esos tiempos, sin caer en tópicos o típicos, con claridad y objetividad; aunque Jorge Molist es catalán, no somos el resto de españoles los malos, como se ve reflejado en otros libros de autores catalanes. Creo que lo hace desde el punto de vista que mejor conoce, y lo hace con sensibilidad. Trata temas como los conversos, la ceguera de los tribunales de la Inquisición, y la facilidad para vengarse utilizando la religión como excusa. También el perjuicio económico que supuso la huida (primero y expulsión oficial después) de los judíos, que ocupaban gran parte del tejido económico e industrial de la sociedad española -eran las PYMES de aquella época-, el maltrato que sufrían los campesinos por parte de los señores, prácticamente esclavitud, la dureza de las leyes con los menos afortunados, la estrechez de miras y la bondad en quien menos te lo esperas.
Es la historia de un niño que queda huérfano al atacar unos supuestos piratas sarracenos el poblado pesquero donde vive. Su padre es respetado por todos, y casi un jefe, pero lo matan en la lucha (el título del libro son las últimas palabras que le dice su padre). Secuestran a su madre, a su hermana y a su amiga (su novia) para venderlas como esclavas. Sólo quedan en el pueblo él y su hermano pequeño, al cuidado de su futuro "suegro", y aquellos pocos que consiguieron sobrevivir. Los atacantes además se llevaron la barca de su padre e incendiaron las demás para evitar la persecución. El que los cuida acaba suicidándose y a los niños los acoge un mercader barcelonés. Es este mercader el que les busca cobijo en un convento y encuentra un puesto para él de aprendiz en un taller de encuadernación. Es muy hábil dibujando y puede copiar letras. La única condición que le pone el dueño es que no puede aprender a leer. El incumplimiento de esta promesa y el enamorarse de una judía conversa es lo que le traerá todos los problemas del mundo. Es condenado a galeras tras librarse de un juicio de la Inquisición (por venganza, acusan a su maestro de ser converso y no cumplir con la ley católica, y consecuentemente, a todos los que trabajan con él) y ahí es donde descubre la verdad sobre el asalto a su pueblo. Termina mejor de lo que pensé al principio, pero no es un final feliz de comieron perdices.
Puedo contaros más, pero entonces sería destripar uno de los libros más bonitos que he leído. Jorge Molist tiene otros libros como "El Anillo" o "La Reina oculta", también buenos. Lo mejor de este autor es la sencillez con la que escribe. Eso hace que los libros sean muy fáciles de leer y te los tragas en un pispás. Así que lo siento mucho Lidita, pero este te lo regalo para tu cumple, fijo, y te lo vas a tener que leer. Además te advierto que no te hagas ilusiones: no pienso resumirte "La caída de los gigantes" de Ken Follet. Soy así de mala y disfruto con ello.
En fin, que me he sentado hoy en mi jardín al fresquito (cosa que no hace todo los días y menos con poniente) y me ha dao por escribir en vez de leer -y así le doy un descansito a Oscar Wilde y sus obras de teatro en perfecto inglés, of course-.
El libro de hoy es "Prométeme que serás libre" de Jorge Molist. Trochaco de un montoncillo de páginas y que, nada más leer el primer capítulo, tuve que dejarlo. No porque fuera malo, sino porque me harté de llorar. La historia es un poco triste, pero es preciosa. Ya os digo que con las primeras 20 páginas lloraba a moco tendido. El libro está ambientado en Barcelona en el año 1492. Jorge Molist refleja la situación política tan compleja, no sólo en Cataluña sino en toda España, y la situación social aún más difícil de esos tiempos, sin caer en tópicos o típicos, con claridad y objetividad; aunque Jorge Molist es catalán, no somos el resto de españoles los malos, como se ve reflejado en otros libros de autores catalanes. Creo que lo hace desde el punto de vista que mejor conoce, y lo hace con sensibilidad. Trata temas como los conversos, la ceguera de los tribunales de la Inquisición, y la facilidad para vengarse utilizando la religión como excusa. También el perjuicio económico que supuso la huida (primero y expulsión oficial después) de los judíos, que ocupaban gran parte del tejido económico e industrial de la sociedad española -eran las PYMES de aquella época-, el maltrato que sufrían los campesinos por parte de los señores, prácticamente esclavitud, la dureza de las leyes con los menos afortunados, la estrechez de miras y la bondad en quien menos te lo esperas.
Es la historia de un niño que queda huérfano al atacar unos supuestos piratas sarracenos el poblado pesquero donde vive. Su padre es respetado por todos, y casi un jefe, pero lo matan en la lucha (el título del libro son las últimas palabras que le dice su padre). Secuestran a su madre, a su hermana y a su amiga (su novia) para venderlas como esclavas. Sólo quedan en el pueblo él y su hermano pequeño, al cuidado de su futuro "suegro", y aquellos pocos que consiguieron sobrevivir. Los atacantes además se llevaron la barca de su padre e incendiaron las demás para evitar la persecución. El que los cuida acaba suicidándose y a los niños los acoge un mercader barcelonés. Es este mercader el que les busca cobijo en un convento y encuentra un puesto para él de aprendiz en un taller de encuadernación. Es muy hábil dibujando y puede copiar letras. La única condición que le pone el dueño es que no puede aprender a leer. El incumplimiento de esta promesa y el enamorarse de una judía conversa es lo que le traerá todos los problemas del mundo. Es condenado a galeras tras librarse de un juicio de la Inquisición (por venganza, acusan a su maestro de ser converso y no cumplir con la ley católica, y consecuentemente, a todos los que trabajan con él) y ahí es donde descubre la verdad sobre el asalto a su pueblo. Termina mejor de lo que pensé al principio, pero no es un final feliz de comieron perdices.
Puedo contaros más, pero entonces sería destripar uno de los libros más bonitos que he leído. Jorge Molist tiene otros libros como "El Anillo" o "La Reina oculta", también buenos. Lo mejor de este autor es la sencillez con la que escribe. Eso hace que los libros sean muy fáciles de leer y te los tragas en un pispás. Así que lo siento mucho Lidita, pero este te lo regalo para tu cumple, fijo, y te lo vas a tener que leer. Además te advierto que no te hagas ilusiones: no pienso resumirte "La caída de los gigantes" de Ken Follet. Soy así de mala y disfruto con ello.
sábado, 21 de mayo de 2011
Esto sí que es una tocada en toda regla
Pozí, man tocao los güevarios en toda regla, y de la forma más miserable posible. Y no han sido los políticos... o quizás sí.
Hoy me he comprado un par de CD's. Uno es de música dance y el otro es el "Songs for Japan". El de "dance" es un recopilatorio de nada, pero con canciones que me gustan. El de Japón es un doble CD con artistas como U2, Rihanna, Lady Gaga, Beyoncé y unos cuantos más de los más punteros. Mi primera sorpresa, ambos han costado lo mismo: 8€. La segunda sorpresa y razón de mi soberano cabreo (y esto en inglés viene pegado en el disco): el 100% de las ventas netas del disco "Songs for Japan" se destinan íntegramente a la Cruz Roja en Japón.
No os vayáis a pensar que mi cabreo viene por eso, sino por los mierda 8€, cuando un disco de la Shakira o de cualquier otro de los "top ten" te cuestan 20 napos. Y yo me pregunto: si dos discos llenos de gente famosa se pueden vender por 8 euros, ¿por qué coño pagamos 20 a un solo artista?. Soy de las que compra la música, que no me descargo nada, pero entiendo y apoyo al que lo hace, porque es una estafa en toda la regla que te cobren semejante burrada por lo que en tres/cuatro meses puedes adquirir tirado de precio. A mí me da igual que un disco de un artista lleve un año en el mercado si cuando voy a comprarlo está a un mundo del precio de salida, ejemplo: precio de salida 25€, precio de adquisición 9 meses después 7,95€. Y la música es la misma, no se estropea ni se caduca ni nada de eso, ni el cd se araña solito metido en su caja ni nada de eso.
Por esto me he cabreado tanto, porque cuando se trata de hacer un acto benéfico, que los artistas se suponen no cobran nada, y que las discográficas no sacan tajada, el disco (o los discos) se venden a precio irrisorio. Cada vez que compro un disco (aunque reconozco que lo voy haciendo menos) pienso en la vida de lujo y despilfarro que llevan los artistas: super casas, super coches, super vicios y me voy a vivir a un paraíso fiscal para no pagar los impuestos que a los ciudadanos de a pie no se nos perdona ni por equivocación. Me parecen de lo más hipócrita de este mundo gente como Alejandro Sanz, defendiendo a capa y espada a la SGAE y la ley Sinde, mientras se embolsa el dinerito en Miami, porque en España paga muchos impuestos. Falso donde los haya, que hasta el acento andaluz lo tiene de pega (para aquellos que no lo sepáis, Alejandro Sanz no nació en Algeciras, sino en Madrid. Su familia es de Algeciras y al principio de su carrera no tenía acento andaluz y renegaba de esta tierra como un poseso. Cuando se dió cuenta que vendía más con acento andaluz, parecía que se había criado en la Villa Vieja de Algeciras). Como él, casi todos los artistas "españoles" -quizás debería decir latinos, que es como los americanos nos clasifican a los hispano parlantes- aprovechados como el que más, y nosotros pardillos de campeonato por ir a la tienda a comprar el disco nada más salir. También están los que han aprovechado la desgracia del pueblo japonés para promocionarse (veáse David Bisbal). Hay que ser rastrero. Y despúes van por la vida de solidarios, de santos patrones de las causas perdidas, cuando en realidad no saben que hacer con tanto dinero, que están podridos. Eso sí, bajar el precio de sus discos, ni de coña.
Otra duda existencial es si el artista sigue ganando cuando su disco se rebaja de precio tanto. Entiendo que ni Mozart ni Beethoven vayan a reclamar nada de ganancias (he comprado discos de música clásica a 2 y 3 euros), pero estos mindundis que tanto protestan contra la piratería no sé cómo reaccionan ante esa situación. A lo mejor son tan ratas que les da igual ganar 2 céntimos por disco, la cosa es ganar.
Me alegro que, al menos, el dinero que me ha costado el disco vaya íntegro a la Cruz Roja, aunque no entiendo qué es lo que van a solucionar con 8 cochinos euros. Mientras tanto, haré como leí el otro día en Internet: "yo ya no silbo por la calle, no vaya a ser que me oigan los de la SGAE" y me seguiré comprando los discos con retraso. A los que seguís pirateando, pos ala! ánimo y al toro, que cuanta más webs cierren más se abriran por otro lado.
Hoy me he comprado un par de CD's. Uno es de música dance y el otro es el "Songs for Japan". El de "dance" es un recopilatorio de nada, pero con canciones que me gustan. El de Japón es un doble CD con artistas como U2, Rihanna, Lady Gaga, Beyoncé y unos cuantos más de los más punteros. Mi primera sorpresa, ambos han costado lo mismo: 8€. La segunda sorpresa y razón de mi soberano cabreo (y esto en inglés viene pegado en el disco): el 100% de las ventas netas del disco "Songs for Japan" se destinan íntegramente a la Cruz Roja en Japón.
No os vayáis a pensar que mi cabreo viene por eso, sino por los mierda 8€, cuando un disco de la Shakira o de cualquier otro de los "top ten" te cuestan 20 napos. Y yo me pregunto: si dos discos llenos de gente famosa se pueden vender por 8 euros, ¿por qué coño pagamos 20 a un solo artista?. Soy de las que compra la música, que no me descargo nada, pero entiendo y apoyo al que lo hace, porque es una estafa en toda la regla que te cobren semejante burrada por lo que en tres/cuatro meses puedes adquirir tirado de precio. A mí me da igual que un disco de un artista lleve un año en el mercado si cuando voy a comprarlo está a un mundo del precio de salida, ejemplo: precio de salida 25€, precio de adquisición 9 meses después 7,95€. Y la música es la misma, no se estropea ni se caduca ni nada de eso, ni el cd se araña solito metido en su caja ni nada de eso.
Por esto me he cabreado tanto, porque cuando se trata de hacer un acto benéfico, que los artistas se suponen no cobran nada, y que las discográficas no sacan tajada, el disco (o los discos) se venden a precio irrisorio. Cada vez que compro un disco (aunque reconozco que lo voy haciendo menos) pienso en la vida de lujo y despilfarro que llevan los artistas: super casas, super coches, super vicios y me voy a vivir a un paraíso fiscal para no pagar los impuestos que a los ciudadanos de a pie no se nos perdona ni por equivocación. Me parecen de lo más hipócrita de este mundo gente como Alejandro Sanz, defendiendo a capa y espada a la SGAE y la ley Sinde, mientras se embolsa el dinerito en Miami, porque en España paga muchos impuestos. Falso donde los haya, que hasta el acento andaluz lo tiene de pega (para aquellos que no lo sepáis, Alejandro Sanz no nació en Algeciras, sino en Madrid. Su familia es de Algeciras y al principio de su carrera no tenía acento andaluz y renegaba de esta tierra como un poseso. Cuando se dió cuenta que vendía más con acento andaluz, parecía que se había criado en la Villa Vieja de Algeciras). Como él, casi todos los artistas "españoles" -quizás debería decir latinos, que es como los americanos nos clasifican a los hispano parlantes- aprovechados como el que más, y nosotros pardillos de campeonato por ir a la tienda a comprar el disco nada más salir. También están los que han aprovechado la desgracia del pueblo japonés para promocionarse (veáse David Bisbal). Hay que ser rastrero. Y despúes van por la vida de solidarios, de santos patrones de las causas perdidas, cuando en realidad no saben que hacer con tanto dinero, que están podridos. Eso sí, bajar el precio de sus discos, ni de coña.
Otra duda existencial es si el artista sigue ganando cuando su disco se rebaja de precio tanto. Entiendo que ni Mozart ni Beethoven vayan a reclamar nada de ganancias (he comprado discos de música clásica a 2 y 3 euros), pero estos mindundis que tanto protestan contra la piratería no sé cómo reaccionan ante esa situación. A lo mejor son tan ratas que les da igual ganar 2 céntimos por disco, la cosa es ganar.
Me alegro que, al menos, el dinero que me ha costado el disco vaya íntegro a la Cruz Roja, aunque no entiendo qué es lo que van a solucionar con 8 cochinos euros. Mientras tanto, haré como leí el otro día en Internet: "yo ya no silbo por la calle, no vaya a ser que me oigan los de la SGAE" y me seguiré comprando los discos con retraso. A los que seguís pirateando, pos ala! ánimo y al toro, que cuanta más webs cierren más se abriran por otro lado.
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